Qué hacer en caso de bullying escolar: guía práctica
Qué hacer en caso de bullying escolar: guía práctica con la metodología Perros Pastores
El acoso escolar es una de las experiencias más duras que puede vivir un niño o adolescente. Como familias, docentes o cuidadores, necesitamos saber qué hacer en caso de bullying escolar desde el primer indicio, no solo para detener la situación, sino para devolver a la víctima su seguridad y dignidad.
El acoso escolar es una herida que no solo afecta a la víctima, sino a todo el grupo. Daña la autoestima, deteriora la convivencia y puede marcar la vida de un niño o adolescente durante años.
Ante esta realidad, muchas familias y educadores se preguntan qué hacer en caso de bullying escolar, cómo detectarlo a tiempo y qué herramientas existen para acompañar a todos los implicados.
En Perros Pastores llevamos años trabajando con jóvenes en entornos naturales y educativos, desarrollando una metodología centrada en la cooperación, la protección activa, el liderazgo seguro, la convivencia y la resiliencia. Todo ello desde la experiencia real, la confianza y el vínculo.
Aquí te explicamos los pasos esenciales para actuar ante el bullying y cómo la filosofía Perros Pastores aporta una mirada profunda, humana y transformadora.
¿Cómo saber si es bullying?
Antes de actuar, es importante saber si estamos ante un conflicto puntual o ante acoso escolar. Hablamos de bullying cuando se dan estas características:
Conductas repetidas en el tiempo.
Intención de dañar física, verbal o emocionalmente.
Desequilibrio de poder (uno o varios agreden, uno recibe).
La víctima se siente indefensa o atrapada.
Detectarlo a tiempo es clave para evitar daños profundos en la autoestima, la salud mental y el rendimiento escolar.
Qué hacer en caso de bullying escolar: pasos esenciales
A continuación tienes las acciones básicas que recomiendan psicopedagogos, mediadores y especialistas en convivencia. Todos estos pasos encajan de manera natural con la metodología Perros Pastores.
1. Escuchar y creer al menor
Lo primero es ofrecer un espacio seguro donde pueda hablar sin miedo a represalias.
Metodología Perros Pastores: igual que un perro pastor se acerca sin invadir, acompañamos desde la calma y validación. No cuestionamos ni minimizamos lo que ocurre.
2. Observar el entorno y los patrones
Analiza cuándo ocurre, quién participa y cómo reacciona el grupo.
Metodología Perros Pastores: el “pastor” observa constantemente el rebaño. Esto se traduce en vigilancia respetuosa, detectando dinámicas de exclusión o dominancia antes de que escalen.
3. Actuar con liderazgo protector
No basta con pedir que “se lleven bien”. Quien interviene debe asumir un rol claro de protección.
Metodología Perros Pastores: el liderazgo no es autoritario; es firme, coherente y seguro. Se interviene para frenar comportamientos dañinos y marcar límites saludables.
Ejemplos:
Comunicar la situación al centro educativo.
Pedir protocolos por escrito.
Establecer medidas de protección inmediatas (cambios de grupo, vigilancia, acompañamiento).
4. Aplicar acciones restaurativas, no punitivas
La meta no es castigar, sino romper la dinámica de violencia y reconstruir seguridad.
En muchos casos, trabajar las emociones, la empatía y la responsabilidad es más efectivo que la sanción aislada.
Metodología Perros Pastores: el perro pastor nunca castiga por castigar; corrige, redirige y reconduce para volver al equilibrio del grupo.
5. Fortalecer a la víctima
El menor necesita recuperar seguridad, pertenencia y habilidades sociales.
Acciones recomendadas:
Reforzar sus logros y autoestima.
Integrarlo en actividades donde destaque.
Acompañamiento profesional si fuera necesario.
Metodología Perros Pastores: fortalecemos a quien está vulnerable, sin cargarle con responsabilidades que no le corresponden.
6. Tratar la raíz de quien ejerce acoso (él también es una víctima)
Quien acosa rara vez lo hace “porque sí”. Suele haber:
Modelos violentos en casa
Necesidad de control
Baja autoestima
Sentimientos de abandono
Dificultades emocionales no atendidas.
Importante:
Reconocer que no es el enemigo, sino un menor que también necesita apoyo, no significa justificar su conducta, sino comprenderla para intervenir mejor.
Metodología Perros Pastores:
Igual que un perro pastor no demoniza a la oveja que empuja al resto o desestabiliza, el enfoque consiste en redirigir, contener y acompañar, trabajando la raíz del comportamiento para que no vuelva a repetirse.
Cuando se ayuda a gestionar emociones, resolver conflictos y recibir contención adulta, toda la dinámica del grupo mejora.
7. El observador: comprender su poder para romper el silencio
El bullying se mantiene gracias a tres figuras: víctima, agresor y observador.
Este último es clave, porque:
puede avisar a un adulto,
puede frenar la conducta,
puede apoyar a la víctima,
puede dejar de reír o reforzar al agresor.
Educar al observador es esencial.
Cuando comprende que su silencio perpetúa el daño, empieza a actuar como agente de cambio.
Metodología Perros Pastores:
Los “miembros del rebaño” se protegen entre sí cuando hay una cultura de cuidado. El observador aprende que no es neutral, que su rol tiene impacto y que puede ser parte activa de la protección.
8. Involucrar a testigos y familias
El bullying se alimenta del silencio. Explicar qué está ocurriendo y cómo actuar ayuda a cortar la dinámica.
Los testigos deben saber:
Cómo pedir ayuda.
Qué conductas no son aceptables.
Que su rol es fundamental para frenar la violencia.
9. Hacer seguimiento continuo
No basta con una sola intervención; el bullying puede reaparecer si no hay supervisión.
Metodología Perros Pastores: igual que el perro cuida al rebaño durante todo el camino, el seguimiento es constante hasta que la seguridad está garantizada.
Nuestra solución: Cursos de supervivencia para niños, adolescentes y familias
Muchos jóvenes aprenden mejor haciendo, viviendo, conviviendo y sintiéndose parte de un grupo real.
Por eso nuestros cursos para jóvenes no son clases: son experiencias transformadoras en naturaleza que enseñan de forma práctica:
Cómo relacionarse desde la empatía y la cooperación
Cómo afrontar conflictos sin violencia
Cómo liderar sin imponer
Cómo proteger y protegerse
Cómo reconocer y frenar el bullying
Cómo construir un grupo seguro donde todos importan.
En cada edición vemos lo mismo:
jóvenes que llegan con inseguridades, bloqueos o tensiones… y que salen con una mirada nueva, con más confianza, más calma y un papel claro dentro del grupo.
Si quieres que tu hijo o hija viva una experiencia que mejora la convivencia, refuerza su autoestima y le enseña herramientas reales contra el bullying, nuestros cursos para jóvenes están abiertos.
Son profundamente vivenciales, respetuosos, seguros y transformadores.
Escríbenos para conocer fechas, edades y próximos grupos.
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